Mié. Ene 27th, 2021

El empresario Julio Martín Herrera Velutini, vinculado fuertemente con el chavismo

Julio Martín Herrera Kolster, quien según algunas referencias en línea, se ha hecho llamar Julio Martín Herrera Velutini o Julio Herrera Velutini, es un empresario que ha incrementado su fortuna por sus nexos con el chavismo, además se le acusa de huir del país tras la crisis financiera de 2009.

Con más años de experiencia bancaria, Herrera Velutini fue parte de una generación de banqueros que se formaron en la Bolsa de Valores de Caracas, a finales de los ochenta y principio de los noventa, con la firma Multinvest Casa de Bolsa, de la cual fue miembro de la junta directiva hasta el año 1998, donde luego fue parte de la directiva de Inversiones Transbanca, siendo uno de sus principales accionistas. De igual modo, fue presidente ejecutivo Kia Motors de Venezuela, BMW de Venezuela, BBO Servicios Financieros, Transporte de Valores Bancarios de Venezuela, Bolívar Banco Universal, Banco Activo Banco Comercial y Banco Desarrollo del Microempresario.

Antes Kolster, después Velutini

Desde la adopción de su padre, la condena de su madre por homicidio hasta su fuga de Venezuela. La familia Velutini ha tenido una gran influencia sobre la banca venezolana desde finales del siglo XIX, con la fundación del Banco Caracas y el Banco de Venezuela. Su bisabuelo Julio César Velutini Couturier, presidió el Banco de Caracas hasta 1930; posteriormente todas sus generaciones fueron presidentes y directores principales del Banco Caracas por más de cien años, hasta su venta en 1998.

Cuando se habla de Julio Martín Herrera Velutini y su descendencia es propicio hacer algunas aclaratorias, pues su bisabuelo, por ejemplo, no era realmente de su sangre, pues su padre había sido adoptado.

Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial y siendo todavía embajador en Europa, José “Pepito” Herrera Uslar y su esposa Clementina Velutini, adoptaron a una huérfana en Suiza, cuyos padres murieron durante la Segunda Guerra Mundial, y la trasladaron a Caracas. La niña no paraba de llorar por la ausencia de sus dos hermanos. Semanas después los fueron a buscar y también fueron adoptados y trasladados a Venezuela.

Los tres asumieron a partir de la adopción el apellido de sus padres adoptivos y a uno de ellos le pusieron por nombre Julio Herrera Velutini, quien luego tuvo tres hijos, entre los que destaca Julio Martín Herrera Kolster. Su madre, Gilda Kolster, fue condenada a 30 años de prisión por la autoría intelectual en el delito de homicidio calificado contra su segundo esposo, Casto Martínez Garrido, quien era suegro de Folco Falchi, prófugo de la justicia de Venezuela por el caso de la quiebra del Banco Latino. “Julito” prefirió cambiarse el apellido para hacerse llamar Julio Martín Herrera Velutini y no Julio Martín Herrera Kolster para desvincularse de su madre.

Julio fue el único de los tres hermanos que incursionó con éxito en el mundo de las finanzas. Habría sido quien tuvo más contacto con los Velutini, mientras sus hermanos se acercaron más a los Herrera Uslar. Se casó con María Fernanda Bello Pacheco, con quien tuvo dos hijos, pero la felicidad tuvo fecha de caducidad a los 10 años. Luego del divorcio, la madre se quedó con la custodia de los niños que para el momento tenían seis y nueve años, y al padre le fue impuesto el pago de una pensión de cuatro mil bolívares, según la sentencia emanada por el juez unipersonal primero del Tribunal de Protección del Niño y el Adolescente de la Circunscripción Judicial del estado Vargas el 23 de febrero de 2006.

Para ese entonces todavía aparecía en los documentos como Julio Martín Herrera Kolster. Vale destacar que su madre fue condenada el 29 de mayo de 2001 por el homicidio ocurrido el 19 de diciembre de 1996; por lo tanto, hay quienes sospechan que el cambio de apellido no fue por el caso de su madre sino por el escándalo que se avecinaba para finales de 2009 con la crisis bancaria en la que salieron intervenidos sus bancos, que culminó con su fuga de Venezuela y una alerta de búsqueda por la Interpol. “Julito” fue protegido y prácticamente criado por su tía Belén Clarisa Velutini, dueña en Caracas del teatro Trasnocho Cultural, quien además posee una gran fortuna, de la cual, su sobrino terminó siendo administrador, es por eso que muchos lo conocen como “el sobrino”.

La familia, considerada de las más adineradas de Venezuela, cuenta además entre sus figuras exitosas y que han seguido amasando fortuna a la famosa diseñadora Carolina Herrera. En el grupo de empresas de la familia, Bernardo Velutitni, su primo, era el accionista mayoritario y quien vendió Bolívar Banco a Eligio Cedeño. Julio se desempeñaba como socio y director de Bolívar Banco y cuando éste fue vendido, decidió comprarle a su primo el Banco del Desarrollo del Microempresario, y en asociación con Emilio Antelo lo rebautizó como Banco Real y en una negociación en 2009 adquiere Helm Bank.

Velutini y su relación con el “guiso” de FIVENDES

En una interminable movida de compra y venta de instituciones financieras, Julio Herrera Velutini tenía en planes comprarle al banquero José María Nogueroles el Banco Nacional de Crédito (BNC), luego que Nogueroles le había comprado el Banco Caracas a su familia en 1998. La idea era fusionar el BNC con el Helm Bank y crear una gran institución que se llamaría Banco Continental, ya que la negociación se estaba haciendo a través de la empresa española de su propiedad Fondo Financiero Continental, pero no terminó de dar frutos. Los negocios con Arné Chacón, hermano del exministro chavista Jesse Chacón, terminaron salpicándole en la toma de Helm Bank por el Fondo de Protección Social de los Depósitos Bancarios (Fogade) y también con una investigación de la Superintendencia de Seguros de Venezuela por un contrato de fideicomiso entre Helm Bank y Seguros Banvalor.

Cuando adquirió el Banco de Desarrollo del Microempresario, Julio Herrera Velutini se aprovechó de las facilidades que daba el Gobierno para crear este tipo de instituciones en vista del beneficio social que representaban, pero pronto, cuando lo convierte en Banco Real, sacó su faceta de capitalista y no tardó en empezar a ponerle obstáculos la Superintendencia de Bancos (Sudeban). Los planes de crear el Banco Continental estaban en marcha. Ya había comprado todas las acciones de Helm Bank al colombiano Banco de Crédito a través del Banco Real y se disponía a comprar otro banco, el BNC, habiendo desembolsado ya 25 millones de dólares, cuando la Sudeban no aprobó la compra del BNC y tampoco autorizó el traspaso de Helm Bank a la empresa española a través de la cual crearía la nueva institución financiera, fue entonces cuando la Sudeban, en diciembre de 2009, intervino a puerta cerrada el Banco Real y ordenó su liquidación y Helm Bank fue confiscado por Fogade, en vista de que sus acciones las poseía el Banco Real. La intervención estuvo enmarcada en la crisis financiera de finales de 2009 en la que fueron intervenidos Bolívar Banco, Confederado, Banpro, Banco Canarias; en una primera tanda, dos semanas después les tocó el turno a Banco Real, Baninvest y Central Banco.

Los primeros cuatro, vinculados a Ricardo Fernández Barrueco, empresario que mantuvo negocios en el sector alimentario con el Gobierno de Venezuela, fueron intervenidos por no poder justificar el origen de los fondos y los tres últimos por inconsistencias en sus reportes relacionados con una brecha negativa entre activos liquidables y pagos exigibles. Julio Herrera Velutini fue citado de inmediato por la Fiscalía General de la República de Venezuela pero el joven banquero había decidido sumarse a sus colegas que evadieron la justicia y huyeron de su país, siendo incluidos en la lista roja de la Interpol, pero al poco tiempo fueron excluidos con el supuesto argumento de que la investigación que había abierto el Gobierno en su contra era de índole político.

Desde el exilio, Herrera Velutini consiguió una curiosa victoria jurídica en Venezuela al lograr que Fogade le devolviera los 40 millones de dólares correspondientes a sus acciones en Helm Bank, tras una apelación interpuesta. Sus negocios continuaron en el exterior, en Puerto Rico con el Bancredito International Bank, también se dice que sigue teniendo nexos financieros rentables con Venezuela.

Los Panam Papers

Según la investigación de los Panama Papers, durante la intervención de las instutuciones bancarias ente 2009 y 2011 se detectaron varios fideicomisos de inversión que se crearon para ocultar las fuentes y el uso de los fondos del Estado, desviados posteriormente a paraísos fiscales a través de complejas y lóbregas operaciones financieras.

El principal fue el de Seguros BanValor de los hermanos Castillo Bozo. Cuando estalla la crisis, con la intervención de los cuatro bancos de Ricardo Fernández Barrueco, queda al descubierto una enorme estructura corrupta, manejada con papeles emitidos por el Estado. «La ausencia de transparencia en la colocación de notas estructuradas y bonos de la deuda, sin ningún tipo de supervisión oficial debido a la mancomunidad delincuencial entre pseudobanqueros y operadores financieros del Gobierno, fue el germen de esta macroestafa perpetrada contra el Estado venezolano», señala la investigación publicada en Cuentas Claras.

Así surgió la nueva burguesía financiera denominada bolivariana, integrada por «pseudobanqueros (unos de viejo cuño y otros noveles) que realizan supuestas inversiones sin arriesgar ni un solo bolívar de su bolsillo».

Entre los miembros destacados de este grupo figuran Ricardo Fernández Barrueco, Pedro Torres Ciliberto, Arné Chacón, Gonzalo Tirado Yépez, José Zambrano, César Camejo, Julio Herrera Velutini y los hermanos Castillo Bozo.

¿Artífice en la creación de firmas en Delaware para el “interinato” de Venezuela?

El denominado “Gobierno interino” del líder opositor venezolano Juan Guaidó, para bien o para mal, no deja de estar en el repertorio temático de sus compatriotas. Muchos de sus seguidores suponen que el reconocido como presidente interino por decenas de países logrará acabar con la corrupción instaurada durante los años del chavismo en Venezuela y recuperará los activos desfalcados a la nación petrolera. Sin embargo, a los ojos de otros, eso no sucederá, pues la corrupción está dentro del propio “interinato”.

Por las redes recorren mensajes en los que se dice que familiares y personas cercanas al llamado “presidente interino” han creado compañías en distintos países con fondos del Estado venezolano, sin rendir cuentas acerca de su creación, propósito y manejo. Algunas de estas compañías fueron supuestamente creadas en Delaware, un estado de los Estados Unidos con laxas exigencias tributarias, que lo ha llevado a ser considerado un paraíso fiscal. En la creación de las firmas figuraría como artífice Julio Herrera Velutini, alguien reconocido en el mundo bancario venezolano por haber sido propietario del Helm Bank y Banco Real, entidades intervenidas y liquidadas hace una década en Venezuela, debido al deterioro de la situación financiera y patrimonial que presentaban, así como por la presencia de irregularidades administrativas y gerenciales graves.

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