Mar. Dic 1st, 2020

Manuel Chinchilla y SPS Drilling E&P Ltd negocia crudo venezolano en Curazao pese a sanciones

Un buque de PDVSA con capacidad para transportar combustible se encuentra atracado en la terminal Bullenbay de la isla de Curazao, al norte de Venezuela.

Como todos los últimos movimientos de lo que queda de la flota de tanqueros de la estatal petrolera venezolana, el viaje del buque Beauty One está inmerso en el secretismo.

Se desconoce la finalidad de la visita del buque de PDVSA en la isla, pero varias circunstancias que rodean la operación hacen sospechar que se trata de maniobras para evadir sanciones por parte del régimen chavista, reseñó Primer Informe.

El experto petrolero Armand Delon denunció en Twitter la presencia del Beauty One en la la terminal de Bullenbay. Esas instalaciones fueron operadas hasta 2019 por PDVSA, como lo había hecho desde mediados de la década de 1980.

Ahora, la empresa estatal de refinación de Curazao adjudicó a la petrolera SPS Drilling E&P Ltd una oferta para arrendar alrededor del 25% de los tanques de almacenamiento de su terminal Bullenbay, reportó Reuters en septiembre.

La oferta adjudicada a SPS Drilling incluía nueve tanques petroleros para almacenar hasta 5,87 millones de barriles y el uso de dos muelles para carga y descarga para embarcaciones..

Manuel Chinchilla, el CEO de SPS Drilling, declaró el mes pasado a Argus que no se manejaría petróleo venezolano en la terminal en cumplimiento de las sanciones de Estados Unidos.

Además, dijo que la compañía notificaría mensualmente a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de sobre sus actividades para garantizar la transparencia.

Las principales operaciones de la SPS Drilling habían estado en Venezuela hasta que se retiró en 2018, dejando unos $ 100 millones en deuda impaga de Pdvsa.

La última operación de la empresa en Venezuela, donde contaba con cerca de 800 empleados, fue un contrato de servicio de Pdvsa para reactivar el campo petrolero Urdaneta.

SPS Drilling E&P tenía una controvertida asociación con la empresa militar Camimpeg, creada por Maduro para entregar parte del control de la industria de los hidrocarburos al corrupto estamento militar venezolano. Chinchilla dice que esa relación era necesaria para garantizar la seguridad local.

«Debido a las sanciones, la situación económica de Venezuela y la falta de cumplimiento de contrato que están experimentando todas las empresas del sector, decidimos cerrar nuestras operaciones en Venezuela hace más de dos años», dijo.

Sin embargo, el rol de Chinchilla como empresario petrolero es ampliamente cuestionado pues carece de credenciales y experiencia necesarias en el sector de los hidrocarburos como para manejar una empresa con el perfil que supuestamente tiene SPS Drillings, que en realidad no sería más que una organización fachada, según se denunció en el portal Infodio.

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